EL ARTE EN LA VIOLENCIA: TOP 5 DE QUENTIN TARANTINO
TOP 5 LAS MEJORES PELICULAS DE QUENTIN TARANTINO.
DESTACADONOTICIASPERSPECTIVAS
7/18/20259 min read


5. KILL BILL VOLUMEN I y II
Nuestra lista arranca con una de las historias más sangrientas y con uno de los temas más clásicos —pero también más explorables para la narrativa: la venganza. Quentin Tarantino, en esta entrega, nos muestra un lado crudo y sangriento, donde la protagonista ha sido víctima de un daño imperdonable. Sin compasión, ella emprende un camino implacable para eliminar, uno a uno, a quienes le arrebataron todo.
Tarantino nos recuerda que la venganza no es una línea recta, sino un camino lleno de desvíos y consecuencias. Beatrix Kiddo, una exmercenaria parte de un grupo de asesinos liderado por Bill (interpretado por el fallecido David Carradine), decide abandonar esa vida tras quedar embarazada. Busca una existencia normal, lejos de la violencia. Sin embargo, años después, Bill reaparece durante el ensayo de su boda. Aunque al principio parece amistoso, pronto revela sus verdaderas intenciones: junto a su antiguo equipo, asesina a todos los presentes y le dispara en la cabeza a Beatrix, dando inicio a su sangrienta búsqueda de venganza.
Kill Bill: Volumen I y II es la cuarta entrega de Quentin Tarantino, y marca un punto donde el director se permite explorar nuevas facetas de su estilo. Aunque ambas películas están fuertemente conectadas por un guion atractivo y una narrativa intensa, destacan por el desarrollo profundo de casi todos los personajes. Tarantino no solo construye una historia de venganza, sino que también ahonda en el pasado de Beatrix y su compleja relación con Bill, revelando un vínculo emocional marcado por el poder, la traición y el amor. Además, nos muestra su visión del kung fu, resaltando la disciplina, el sacrificio y la dureza que exige esa filosofía de combate. Siendo el maestro Pai Mei una de las partes de la película mas atractivas.
Kill Bill no es solo una historia de sangre y violencia gratuita. Hay una belleza subyacente en su narrativa, ya sea en el razonamiento de sus personajes, en los escenarios visualmente impactantes donde se libran combates coreografiados con elegancia, o en la música cuidadosamente seleccionada que acompaña cada momento clave. También se manifiesta en detalles como el arte y el simbolismo detrás de la creación de una katana. Esta cuarta entrega de Tarantino nos muestra el rostro brutal de la venganza, pero también nos revela que incluso en el camino más sangriento puede haber una extraña forma de belleza.
4. INGLORIOUS BASTERDS (BASTARDOS SIN GLORIA)
Estrenada en 2009, Inglourious Basterds marca la primera, y hasta ahora única, incursión de Tarantino en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Ambientada principalmente en la Francia ocupada por el ejército nazi, la película mantiene la estructura en capítulos tan característica del director. Fiel a su estilo la película carece de un protagonista único y presenta una historia, donde múltiples personajes impulsan la trama desde distintos frentes.
La narrativa se divide en dos líneas que convergen en un clímax explosivo. Por un lado, están "Los Bastardos", un grupo de soldados judío-americanos infiltrados como civiles cuya misión es clara y brutal: matar nazis. Su reputación crece entre las filas del Tercer Reich gracias a su crueldad implacable. El grupo está liderado por el carismático y rudo Teniente Aldo Raine, interpretado por Brad Pitt. Los bastardos destacan por sus llamativos integrantes como: Donny Donowitz , interpretado por el querido Eli Roth, Hugo Stiglitz , Uttovitch y el carismático Omar. Su mision cambia al ver que altos mandos del ejercito alemán, atenderán una premier en un cine de París, donde concluyen de que esta es su oportunidad de matarlos a todos.
Por otro lado, tenemos a Shoshanna Dreyfus, una joven judía que logra escapar tras presenciar el asesinato de toda su familia. Obligada a ocultar su identidad, asume una nueva vida como francesa y se convierte en propietaria de un cine en París. Su existencia toma un giro inesperado cuando un joven héroe de guerra alemán se obsesiona con ella e influye en altos mandos nazis para organizar la premiere de una película propagandista en su cine. Shoshanna ve en esta oportunidad la posibilidad de vengar a los suyos y decide trazar un plan para destruir a quienes le arrebataron todo.
Este film de Tarantino nos entrega una versión alternativa de los hechos históricos de la Segunda Guerra Mundial, incorporando detalles fascinantes de la cultura nazi alemana. A lo largo de sus capítulos, el director imprime una variedad de emociones como: miedo, venganza, determinación, odio, muerte, soberbia y avaricia, logrando que cada segmento tenga un sentido propio y distintivo.
Con un elenco de alto nivel, la película avanza con ritmo contenido pero constante, construyendo tensión hasta llegar al punto de ebullición en la premiere cinematográfica que reúne a la cúpula del Tercer Reich. Sin embargo, lo que realmente da identidad a la cinta es la magistral interpretación de Christoph Waltz como el Coronel Hans Landa, un miembro de las SS dedicado a cazar judíos en Francia. Landa es un personaje tan carismático como aterrador: un detective implacable, dotado de gran inteligencia y manipulador experto que mueve las piezas del juego con precisión letal.
Bastardos sin gloria es el sexto film oficial de Quentin Tarantino. Una historia de ficción ucronica , personajes memorables y una narrativa que se intensifica hasta su explosivo desenlace.
3. THE HATEFUL 8 (LOS 8 MAS ODIADOS)
Ambientada en Wyoming, poco después del fin de la Guerra Civil estadounidense, The Hateful Eight nos presenta una historia dividida en capítulos, narrada al estilo inconfundible de Tarantino. Seguimos a John Ruth, “El Verdugo” (interpretado por Kurt Russell), un implacable cazarrecompensas que transporta a la temida criminal Daisy Domergue —una asesina despiadada— rumbo a la horca. En su camino se cruza con el Mayor Marquis Warren( Samuel L. Jackson), un ex-militar del ejército de la Unión y también cazarrecompensas. Obligados por una tormenta de nieve, ambos buscan refugio en una cabaña junto a otros seis desconocidos. Pero pronto se hace evidente que uno —o varios— de ellos no es quien dice ser, y la tensión comienza a escalar hacia lo inevitable.
Con The Hateful Eight, Tarantino nos presenta su segundo western, planteando una pregunta tan simple como inquietante: ¿qué ocurre cuando encierras a ocho asesinos en una cabaña durante una tormenta nieve? La película destaca por su atmósfera tensa y su estructura teatral, pero es el elenco quien verdaderamente se roba la atención. Tarantino vuelve a confiar en rostros habituales como Kurt Russell, Samuel L. Jackson, Bruce Dern, Tim Roth y el recientemente fallecido Michael Madsen. A ellos se suman actores menos recurrentes en su filmografía, como Walton Goggins —quien ya había tenido un papel menor en Django Unchained— y Jennifer Jason Leigh, quien debuta en el universo tarantinesco con una actuación memorable como Daisy Domergue, que le valió una nominación al Óscar.
Esta entrega destaca por múltiples razones. La banda sonora compuesta por Ennio Morricone es uno de sus mayores aciertos: intensa, y capaz de mantenerte al filo del asiento en los momentos más cruciales. La relación entre los personajes se desarrolla gradualmente, ganando profundidad a medida que avanza la historia. En particular, la dinámica entre Chris Mannix (Walton Goggins) y el Mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson) se convierte en uno de los ejes más interesantes del filme. La violencia característica de Tarantino tarda en irrumpir, pero cuando lo hace, es contundente, cargada de tensión y con una lógica interna que justifica cada gota de sangre.
2. ONCE UPON A TIME IN HOLLYWOOD
Llegamos a la más reciente entrega de Quentin Tarantino: Once Upon a Time in Hollywood. En este filme, el director nos transporta a los últimos años de la década de 1960 y principios de los 70, mostrándonos el ambiente del cine de esa época, así como ciertas realidades sociales y culturales del momento. La historia gira en torno a dos personajes principales: Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), un actor que alcanzó la fama gracias a sus papeles en series y películas, pero que ahora enfrenta la incertidumbre de su futuro profesional; y Cliff Booth (Brad Pitt), su doble de riesgo, amigo incondicional y asistente en casi todos los aspectos de su vida.
Ambos están unidos por una profunda amistad que va más allá del trabajo. Cliff protege a Rick, lo impulsa y lo acompaña en su proceso de decadencia y reinvención, mientras que Rick, en agradecimiento, le brinda empleo y compañía constante. Juntos recorren un Hollywood que está cambiando.
La historia de Rick y Cliff se entrelaza con el componente realista del filme: el culto de Charles Manson y los asesinatos de la familia Tate-LaBianca. Sin embargo, Tarantino no busca hacer una reconstrucción fiel de los hechos, sino más bien tomar elementos reales para moldear una ficción alternativa(como en Bastardos sin Gloria) . El personaje de Charles Manson aparece brevemente, apenas una vez en toda la película, dejando que su presencia pese más por el contexto que por su tiempo en pantalla.
Cliff, sin saberlo, se aproxima peligrosamente al núcleo del culto cuando visita el rancho Spahn, antiguo set de filmación convertido en refugio para los seguidores de Manson. Ahí conoce a varios miembros, en una escena cargada de tensión y sospecha, donde la violencia apenas se contiene bajo la superficie.
Paralelamente, la película también le da espacio a Sharon Tate, interpretada por Margot Robbie, quien era en ese momento la esposa del aclamado director Roman Polanski. Aunque su presencia es mucho más contemplativa, sirve para mostrar la luz y vitalidad de la época, así como para acentuar el contraste entre la inocencia de algunos personajes y la oscuridad que se avecina.
Toda esta historia tiene una conclusión tan impresionante como inesperada. Lo que en la vida real fueron los asesinatos cometidos por el culto de Manson, aquí toma un giro distinto. Tarantino no se limita a contar los hechos como sucedieron, sino que les da su propio enfoque, su propia realidad. Cambia las reglas, invierte los papeles de esa noche. El resultado es brutal y sangriento. Tarantino nos entrega un final con sus propias consecuencias, donde el cine, una vez más, se convierte en la herramienta para reescribir la historia.
1. RESERVOIR DOGS (PERROS DE RESERVA)
En el primer lugar tenemos la primera película oficial de Quentin Tarantino: Perros de Reserva (Reservoir Dogs). Estrenada en 1992, la historia gira en torno a lo que sucede antes y después de un robo a una joyería en Los Ángeles que sale terriblemente mal. Tarantino, decide no mostrar el asalto en sí, sino centrarse en las consecuencias, las traiciones y la desconfianza que se genera entre los involucrados.
Con un elenco formado por Harvey Keitel como Mr. White, Tim Roth como Mr. Orange, Michael Madsen como Mr. Blonde y Steve Buscemi como Mr. Pink, la película destaca por sus diálogos fuertes, su estructura no lineal y la tensión constante. Aquí vemos cómo se construyen —y se rompen— las lealtades entre criminales, el profesionalismo con el que intentan manejar el caos y, sobre todo, el misterio de por qué todo termina saliendo tan mal.
Desde su primer film, puede apreciarse cómo Tarantino ya tenía marcadas las tendencias que definirían su estilo y harían sus películas tan reconocibles. El énfasis en la música es uno de esos sellos, y en Perros de Reserva está presente de principio gracias al canal de radio ficticio “K-Billy’s Super Sounds of the ’70s”. La canción más representativa de esta idea es “Stuck in the Middle with You”, que suena mientras Mr. Blonde, el miembro más sádico del grupo, tortura a un policía mientras baila, en una de las escenas más icónicas del cine de Tarantino.
Cada miembro del grupo criminal tiene su propia ideología y manera de actuar:
Mr. White, marcado por su lealtad;
Mr. Orange, por fingir ser alguien que no es;
Mr. Blonde, por su violencia e indiferencia;
Mr. Pink, por su profesionalismo casi obsesivo.
Tarantino marca desde aquí una pauta clara en su estilo de escritura y construcción de diálogos: conversaciones que, aunque aparentemente triviales, capturan al espectador por la manera en que los personajes las desarrollan. Esta combinación de violencia cruda, diálogos memorables, estructura no lineal y personajes complejos sería, a partir de aquí, una marca de este director.









