México y una crisis que pocos ven, pero todos deberíamos mirar

PERSPECTIVASJURIDICO

Enrique Talamantes

6/11/20252 min read

Hacernos de la vista gorda es más fácil que aceptar la preocupante realidad que vivimos con la reciente elección de jueces.

El debilitamiento del Poder Judicial todavía no se siente en toda su magnitud, pero las señales ya están ahí. Algunos lo celebran como un ejercicio democrático; otros lo califican de fraude. La realidad más cruda es que lo que predominó fue una apatía generalizada como pocas veces se ha visto. No alcanzamos a ver que quienes ahora decidirán sobre nuestras vidas fueron elegidos no tanto por su preparación, sino por conveniencia política.

Como en todo, hay excepciones:

no todos los jueces son incompetentes

o corruptos, pero estar preparados para

impartir justicia con autonomía ya es otro

asunto.

Me tocó escuchar a personas que votaron

por castigo, no por convicción; que eligieron

a un candidato solo por ir en contra de otro.

Llevamos la lógica partidista a un terreno que

debería estar fuera de toda agenda política:

la justicia. Creímos que se trataba de una

elección más, y terminamos rompiendo el

principio de autonomía judicial.

Mi México querido: ¿qué nos espera en los años

venideros, si este cambio abre la puerta a abusos de autoridad, decisiones arbitrarias o la mala aplicación de la ley? Pensamos que la justicia está lejos de nosotros porque nos levantamos, trabajamos, hacemos las compras y regresamos a casa. Pero olvidamos que todo eso es posible gracias al orden que impone la ley. ¿Qué pasará cuando un juez, alineado a un partido, sea quien defina qué está bien y qué está mal?

Lo más preocupante es que, en medio de estas disputas, probablemente quedaron fuera personas realmente competentes, mientras que muchos votantes fueron simplemente acarreados.

Ahora solo nos queda esperar, pero también alzar la voz. Creer que el cambio aún es posible. Que quienes han sido elegidos actuarán con responsabilidad y no con lealtades políticas. Que el Estado de Derecho prevalecerá.

No escribo estas palabras para generar miedo, sino para invitar a la reflexión. Necesitamos una ciudadanía más crítica, más informada y más activa. No se trata de una lucha entre partidos, sino de construir un país mejor desde la justicia.

El daño, en parte, ya está hecho. Pero aún estamos a tiempo de aprender, corregir y no volver a poner todos los huevos en una sola canasta. Porque eso, mis estimados lectores nos deja en un Estado sin opciones, que casi podría ser llamado dictadura.