Pacers vs Knicks: La rivalidad que el tiempo no pudo enterrar

Las lineas del pasado, se reencuentran en el presente

Enrique Talamantes

5/17/20252 min read

1999. 2000. 2025.

Para entender mejor el contexto de esta nota tenemos que hablar de estas tres fechas separadas por décadas, unidas por una misma rivalidad. Los New York Knicks y los Indiana Pacers vuelven a encontrarse en una final de la Conferencia Este. Como si el tiempo se hubiera detenido. Como si la historia —terca, insistente— se negara a ser olvidada.

No es casualidad. Es legado. Es emoción contenida. Es memoria que late.

Es una herida abierta desde los 90, que no ha podido cicatrizar.

Durante los años noventa, Knicks y Pacers se enfrentaron con una intensidad pocas veces vista en la NBA. No era solo un duelo deportivo: era una batalla emocional. Cada serie era una novela, una guerra fría que estallaba en la duela.

En 1994 y 1995, Indiana y Nueva York libraron series legendarias. La rivalidad se incendió con Reggie Miller silenciando al Madison Square Garden con sus inolvidables “8 puntos en 9 segundos”. Patrick Ewing se mantuvo como estandarte de la resistencia neoyorquina. Y Jeff Van Gundy colgándose de las piernas de jugadores rivales cuando estallaban las peleas entre estos dos equipos que se odiaban en esa epoca, aquello quedó para siempre como símbolo del caos de estos enfrentamientos.

En 1999, los Knicks, como octavo sembrado, eliminaron a los Pacers y avanzaron hasta las Finales de la NBA. En 2000, Indiana tomó revancha y ganó la Final del Este. Esa serie marcó el fin de una era. Desde entonces, ambos equipos se alejaron del protagonismo... hasta ahora.

2025: cuando el pasado rima con el presente

Veinticinco años después, Knicks y Pacers se reencuentran en la misma instancia. Los nombres han cambiado: ya no están Ewing ni Reggie, pero el fuego persiste.

Jalen Brunson lidera a unos Knicks que combinan defensa férrea con corazón colectivo. Del otro lado, Tyrese Haliburton comanda a unos Pacers jóvenes, veloces, con hambre de gloria y memoria de lo que alguna vez fueron.

Es un duelo de estilos, sí. Pero, sobre todo, es un duelo de historias. Porque esta serie no solo define quién avanza a las Finales de la NBA. También define qué franquicia logra reconciliarse con su legado.

Esto importa. Y mucho.

Esta serie importa porque representa más que una simple competencia. Es la oportunidad de redención para dos equipos históricos. Es un espejo que refleja lo que fueron y lo que quieren volver a ser.

Para los fanáticos veteranos, este enfrentamiento revive emociones que creían enterradas. Para los nuevos, es una clase de historia en tiempo real. El pasado no se repite, pero —como dijo Mark Twain— a veces rima.

No hay guión más poderoso que el que escribe el deporte con los ecos del ayer. Y si esta serie nos regala algo más que partidos, que sea memoria viva. Que sea relato. Que sea una nueva página en una vieja historia. Esta épica batalla dará comienzo el miércoles 21 de mayo en punto de las 6 de la tarde, es una final que no te debes perder

Aquí dejo lo que callo.

—Enrique Talamantes