¿Se puede comprar un país? Trump, Groenlandia y el nuevo choque con Europa
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Enrique Talamantes
1/26/20262 min read


Estados Unidos reaviva su interés por Groenlandia y genera tensiones políticas con Europa
Donald Trump ha manifestado nuevamente su interés en que Estados Unidos adquiera Groenlandia, territorio autónomo que forma parte del Reino de Dinamarca. De acuerdo con declaraciones públicas del expresidente estadounidense, la isla representa un punto clave para la seguridad nacional y los intereses estratégicos de su país.
La respuesta no se hizo esperar. Tanto el gobierno de Dinamarca como las autoridades de Groenlandia rechazaron de forma categórica cualquier posibilidad de venta. El mensaje fue claro: Groenlandia no es un terreno inmobiliario ni un activo comercial, sino un territorio con identidad propia y con derecho a decidir su futuro.
Este planteamiento ha provocado tensiones políticas a nivel internacional, especialmente en Europa. Países como Alemania, España, Italia, Polonia y Dinamarca, entre otros, emitieron una postura conjunta en la que recalcan que Groenlandia pertenece a su pueblo y que únicamente Dinamarca y los propios groenlandeses pueden tomar decisiones sobre su destino, en apego al derecho internacional y al principio de autodeterminación.
¿Por qué Groenlandia es tan importante?
El interés de Estados Unidos no es nuevo ni casual. Groenlandia posee importantes recursos naturales, incluidos minerales estratégicos que permanecen bajo el hielo y que podrían ser clave en industrias tecnológicas y energéticas del futuro. A esto se suma su posición geopolítica privilegiada en el Ártico, una región que cobra cada vez mayor relevancia ante el deshielo, la apertura de nuevas rutas marítimas y la competencia entre potencias como Estados Unidos, Rusia y China.
Desde el punto de vista militar y de seguridad, Groenlandia también representa un punto estratégico para la vigilancia, el control aéreo y la detección temprana de amenazas, lo que explica el interés histórico de Washington en mantener presencia e influencia en la zona.
¿Se puede “comprar” un territorio en pleno siglo XXI?
Más allá de la polémica política, la propuesta abre un debate más profundo. ¿Es realmente posible que un país compre otro territorio en la actualidad? A diferencia de siglos pasados, el derecho internacional moderno establece límites claros: la soberanía nacional y la voluntad de la población local son elementos centrales, lo que hace que una operación de este tipo sea prácticamente inviable sin el consentimiento total de los habitantes del territorio involucrado.
Para muchos analistas, este tipo de planteamientos evocan prácticas propias de épocas coloniales que se creían superadas. Para otros, simplemente evidencian cómo funcionan los intereses geopolíticos cuando entran en juego la seguridad, los recursos naturales y el equilibrio de poder global.
Un debate abierto
Por ahora, no existe ningún acuerdo formal ni negociación avanzada que permita pensar que Groenlandia pueda convertirse en territorio estadounidense. Sin embargo, el tema ha reavivado un debate incómodo pero necesario: ¿hasta dónde pueden llegar las grandes potencias cuando consideran que sus intereses estratégicos están en riesgo?
¿Es correcto que un país intente adquirir otro territorio como si se tratara de una transacción comercial?
¿Se trata de una estrategia legítima de seguridad o de una línea que no debería cruzarse?
El debate está abierto.
